Las oficinas tradicionales, rígidas y compartimentadas, han dado paso a espacios más abiertos, flexibles y adaptables a distintos tipos de tareas. La idea es favorecer tanto la concentración como el trabajo colaborativo.
Uno de los aspectos más valorados es la iluminación natural, que contribuye a mejorar el ánimo y reducir la fatiga visual. A esto se suma el uso de materiales nobles y colores que generan ambientes más acogedores.
El diseño biofílico, que integra elementos naturales como plantas y vistas al exterior, se ha convertido en una tendencia creciente dentro de las organizaciones.
Además, muchas empresas han incorporado áreas de descanso, salas informales y espacios de encuentro que fomentan la creatividad y la interacción entre equipos.
Estos cambios reflejan una nueva forma de entender el trabajo, donde el entorno físico se considera un factor clave para la productividad y la satisfacción laboral.


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