Plataformas como Instagram y WhatsApp se han transformado en canales clave para conocer productos, comparar opciones y contactar proveedores.

Este fenómeno se ha intensificado con la digitalización del agro, especialmente entre productores más jóvenes.

Las empresas del rubro han comenzado a adaptar sus estrategias, generando contenido técnico en formatos más simples y visuales.

Videos cortos, testimonios y demostraciones en terreno se han vuelto herramientas fundamentales para influir en la decisión de compra.

Sin embargo, también surgen desafíos, como la veracidad de la información y la saturación de contenido.

Aun así, todo indica que las redes sociales seguirán consolidándose como un canal relevante en la agricultura.