El uso excesivo de pantallas, los horarios irregulares y las altas exigencias laborales afectan directamente la calidad del descanso.

Dormir pocas horas o de manera interrumpida tiene consecuencias en la concentración, la memoria y el estado de ánimo.

Además, diversos estudios relacionan la falta de sueño con problemas de salud a largo plazo.

Especialistas coinciden en la importancia de establecer rutinas, reducir estímulos antes de dormir y priorizar el descanso.

Revalorizar el sueño es clave para mejorar la calidad de vida y el bienestar general.